Autor:
Eloha Vásquez
24 sept. 2026
Proyectos I+D+i: 10 señales para reconocer su potencial
¿Tu empresa podría tener un proyecto de I+D+i y todavía no lo ha identificado?
Una mejora de proceso. Un nuevo material. Un prototipo. Una formulación. Un desarrollo de software. Una adaptación tecnológica. Una solución creada por Ingeniería para resolver un problema que no tenía una respuesta evidente.
No todo proyecto tecnológico constituye investigación, desarrollo o innovación tecnológica. Pero algunas iniciativas que las empresas gestionan como “mejoras”, “pruebas”, “pilotos” o “desarrollos internos” pueden contener elementos que justifican una evaluación más profunda.
El desafío está en reconocerlos a tiempo.
ROCC INGENIEROS presenta la Guía Ejecutiva I+D+i: 10 señales para reconocer el potencial de un proyecto, una herramienta digital diseñada para que gerencias, áreas de Ingeniería, Innovación, Operaciones, Tecnología, Finanzas y Tax puedan realizar una primera lectura de las iniciativas que ya existen dentro de la organización.
La guía parte de una pregunta sencilla:
¿Qué tendría que estar ocurriendo dentro de un proyecto para que valga la pena analizar si estamos frente a investigación científica, desarrollo tecnológico o innovación tecnológica?
A partir de diez señales, la herramienta permite observar aspectos como la existencia de una barrera técnica, la incertidumbre sobre el resultado, la generación de conocimiento, la experimentación, el desarrollo de prototipos, las mejoras funcionales, las capacidades del equipo y la evidencia que el proyecto va generando.
No se trata de convertir cualquier mejora empresarial en I+D+i.
Se trata de reconocer cuándo un proyecto merece una segunda mirada.
¿Por qué identificar un proyecto de I+D+i puede generar valor?
Porque una misma iniciativa puede tener implicancias que trascienden el área técnica.
Un proyecto adecuadamente identificado y estructurado puede abrir la evaluación de oportunidades relacionadas con innovación empresarial, financiamiento no reembolsable, fondos concursables, propiedad intelectual, desarrollo tecnológico y beneficios tributarios vinculados con la inversión en I+D+i.
En Perú, la Ley N.° 30309 permite que las empresas cuyos proyectos sean calificados y autorizados por CONCYTEC accedan, cuando cumplen los requisitos correspondientes, a una deducción adicional aplicable a los gastos de proyectos de investigación científica, desarrollo tecnológico o innovación tecnológica. Dependiendo de las condiciones previstas por la norma, la deducción total puede alcanzar hasta el 240% del gasto asociado al proyecto.
Paralelamente, programas como ProInnóvate mantienen instrumentos de financiamiento dirigidos a proyectos de innovación, digitalización, sostenibilidad y mejora de la competitividad empresarial.
Pero ninguna de estas oportunidades comienza con el beneficio.
Comienza identificando correctamente el proyecto.
Una mejora no es automáticamente innovación tecnológica
Ese es uno de los principales mensajes de esta herramienta.
Comprar maquinaria, implementar una tecnología existente, realizar una modificación rutinaria o incorporar un software no convierte automáticamente una iniciativa en I+D+i.
La evaluación requiere observar qué problema se intentó resolver, qué conocimiento existía previamente, qué incertidumbre técnica enfrentó el equipo, qué se desarrolló realmente, cómo se experimentó y qué evidencia permite reconstruir el proceso.
Por eso, la guía no pretende sustituir una evaluación técnica ni determinar por sí sola que un proyecto califica ante CONCYTEC.
Su objetivo es anterior:
detectar señales que podrían estar pasando inadvertidas dentro de la operación.
I+D+i puede estar donde menos se espera
La investigación, el desarrollo y la innovación tecnológica no ocurren únicamente dentro de un laboratorio formal.
Pueden aparecer en una planta industrial que necesita modificar un proceso para alcanzar un desempeño que las soluciones existentes no permiten; en un equipo de ingeniería que desarrolla y valida un nuevo diseño; en una empresa que experimenta con materiales, formulaciones o parámetros; o en un área de tecnología que necesita desarrollar algoritmos, modelos o arquitecturas para resolver una limitación técnica.
La pregunta relevante no es solamente:
“¿Nuestra empresa tiene un área de I+D?”
La pregunta es:
“¿Qué proyectos estamos desarrollando y qué está ocurriendo técnicamente dentro de ellos?”
Ahí puede comenzar a aparecer una oportunidad que antes no era visible.
Del proyecto operativo al proyecto estratégico
Reconocer tempranamente el potencial de I+D+i permite que diferentes áreas de la empresa comiencen a mirar el mismo proyecto desde una perspectiva común.
Ingeniería puede entender qué evidencia debe conservar.
Innovación puede evaluar la naturaleza del desarrollo y las alternativas de financiamiento.
Finanzas puede dimensionar la inversión.
Tax puede analizar oportunamente las implicancias tributarias.
Legal puede identificar conocimiento, tecnología o activos que requieran protección.
Y la Gerencia puede decidir si esa iniciativa debe seguir tratándose únicamente como un proyecto operativo o empezar a gestionarse como una inversión estratégica en innovación.
Ese es el enfoque que ROCC INGENIEROS busca impulsar con esta herramienta.
¿Tu empresa reconoce todo el valor que está desarrollando?
Un proyecto puede comenzar resolviendo un problema de planta, mejorando un producto o respondiendo a una necesidad del mercado.
La oportunidad aparece cuando la organización logra reconocer qué conocimiento está generando, qué capacidad tecnológica está construyendo y qué valor puede capturar a partir de ello.
La Guía Ejecutiva I+D+i – 10 señales para reconocer el potencial de un proyecto es un primer filtro para iniciar esa conversación.
Porque antes de pensar en una postulación, un beneficio tributario o un fondo concursable, existe una decisión más importante:
reconocer si dentro de la operación ya existe un proyecto que merece ser evaluado como I+D+i.